Sí, una crisis, parte de la mitomanía por defecto que caminaba a su izquierda, ahí cuando su ego soltaba su mano y caminaba con su sombra. De regreso a la cama, una vez más su neuralgia compañera y sus ganas de llorar, rodeada de cosas que quisiera hacer para alimentar su conciencia siempre hambrienta de cultura (siempre quiso ser de aquellos que leían, si algo les gustaba se sumergían más en ello), pero no hacía uso de su voluntad, miraba el libro, volteaba, y se escudaba en su almohada. Ya comenzaba su neuralgia a bajar por su cara, solía atacar frecuentemente a su ojo derecho y a sus ganas de pararse, náuseas. Las vacaciones eran culpables de las crisis, definitivamente. Pues vacaciones, las que invitaban a su hipocondría a pasar la temporada, ah y sus dudas, dudas y ella volvía a su almohada. La locura es relativa, con su ser diferente que atrae y que ella no entiende, con sus estabilizadores y antidepresivos que la confunden, su auto-pena, su neuralgia, maldita migraña, malditas náuseas, bendita su cama.
Una vez escuchó el “nada bueno pasa después de la 1” y se decía a sí misma exagerada, dramática, comenzaba la discusión con su cabeza, regresaba a su memoria y empezaba el análisis (siempre fue muy analítica, dicen que un virgo analiza todo; siempre odió las creencias astrológicas). El análisis rutinario empezaba, paso uno —por qué me siento tan mal todo el día, no es normal— un recuerdo viejo, una desgracia imaginada, y lágrimas; paso dos —no tienes nada, eres sólo una pelada caprichosa, ¡MANIPULADORA! que busca atención. Deja el drama, madura— un odio personal, un sentimiento de basura, un recuerdo viejo, una desgracia imaginada, y lágrimas. Paso tres —tiemblas, en realidad intentas controlarlo y no puedes, sientes que quieres llorar, después gritar, después no puedes parar, YA, tiene que ser cierto. Por qué a mi.— un recuerdo viejo, un recuerdo, otro recuerdo, una desgracia imaginada, lágrimas, cama. Nos vemos en tres meses.